Smoke on the people

Smoke on the people

Escribo esto sin pensarlo, mirando el cielo que no se ve sobre la sucia terraza…

Hay niebla. Una vez cada tanto llueve y cada vez que el cielo oscurece la gente enloquece. Corre desesperada con el pie en el acelerador tratando de no llegar último, porque todos sabemos qué pasa con el que llega último… se le rompe el auto por los granizos que caen del cielo y que son del tamaño de un testículo de Dios… pfff debe ser enorme…

La cosa es que… la repetición nos domina. No hay vuelta que darle. Desayuno-almuerzo-merienda-cena-mates. Clases de lunes a viernes, algunos sábados si sos facultativo. Los lunes a la noche el programa de la rubia en la televisión. Que no se llega a fin de mes una vez cada 28 días. Que hay que hacer cola para pagar impuestos que se usan para vaya a saber qué cosas. El resumen de la tarjeta todos los meses, excepto cuando no se paga; el llamado de los de la tarjeta en todos los horarios todos los días. El perro que caga y mea y el gato que salta y araña y se pelean y hay que separarlos y mojar la alfombra del living que aún no se colocó porque el trabajo no nos deja tiempo… todos los días. La abuela se queja siempre de lo mismo y la panadera siempre saluda igual. Y el barrendero 9:15 pasa el escobillón por el cordón para llevarse la pelusa de los malditos árboles que generan más alergia que la cara de Cappiello en una fiesta infantil. Suena el despertador, deja de sonar, suena, deja de sonar, suena, no, suena, suena, suena y nunca se apaga. Y “cinco minutos” se convierte en una eternidad constante donde fantaseo quedarme… todos los días.

Todos-los-días-pasan-llega-el-domingo-a-la-noche y mi falsa familia asiste a la falsa reunión de una falsa religión donde habla un falso profeta. Nico Maurovich, filósofo del siglo XXII, dijo que de darse así la ecuación los “falsa” se anulan, y descubro que todos-los-días-pasan-llega-el-domingo-a-la-noche y mi familia asiste a la reunión de una religión donde habla un profeta; es pecado cojer, es pecado coger, amar por la carretera, usar preservativos, tomar mates con gente con hiv, escupir para arriba, meter el pito en culo de otro hombre, hacer gárgara con cianuro, insultar y ¡qué se yo cuántas idioteces más! Y para todos los pecados enumerados en un cubículo inmaculeado hay perdón. Para los que no se anuncian no; sólo hay infierno. Hay perdón y se consigue repitiendo. Repitiendo el padre nuestro y las aves mariases y las odas a las otras virgenes y virgonos.

Hay perdón, repitiendo que hay perdón. Vivimos del perdón de Dios y del prójimo. De la repetición. Somos hijos de lo corrupto, entes maléficos con ansias de volar al cielo. Vivimos del pecado de la repetición, para el cual no hay perdón. La Iglesia aún no lo considera pecado, sino, estarían en falta consigo mismos (aún más)…

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