Pesadilla de un comediante del montón

No hay risas. No.
Silencio de salón.
La frente de Jorge
transpira vergüenza.
Si tan sólo supiera
que todo es parte de un sueño
se tranquilizaría,
pero no lo sabe
y yo, como escritor de este sueño
lo disfruto.

Otra vez,
nadie se ríe.
¿Por qué? ¿Por qué?
Será porque está haciendo humor
acerca de temas como el aborto.
No es gracioso
la gente no se ríe
pero Jorge no puede decir otra cosa.
SIDA
No se puede controlar
no quiere decir esas cosas
y sin embargo las dice.
La trata de blancas
se lleva bien con la de negras
y los tableros de Damas.
Jorge sabe que no son sus palabras,
que son de Dalmiro Saenz
pero igual las dice.
No se siente bien,
está diciendo cosas que en su puta vida
diría arriba de un escenario.
Las dice,
pero no quiere decirlas.
¡Con esas cosas no se jode!
(se grita a sí mismo)
Quiere detenerse,
pero no puede.

Los dientes de Jorge
transpiran sangre.
Quizás la lengua es la que sangra
porque Jorge no quiere hablar
y aprieta fuerte los dientes arriba de los dientes
pero la lengua es más fuerte
apura a los dientes hasta quebrarlos
y se abre paso para contar sus verdades.
¡No puede detenerla! ¡Es como si tuviese vida propia!
No quiere decir, y sin embargo, dice.
¡Si tan sólo supiera
que todo es parte de un sueño…
Ya habrá tiempo para que despierte
de esta pesadilla, mientras tanto
yo escribo,
y disfruto.

¡Otra vez no!
Nadie se ríe,
no es gracioso lo que dice..
¡Con eso no se jode por amor de (algún) Dios!
Hablando de Dios, qué me dicen de “La Virgen”
¿Purissima e intatta, eh?

No quiso decirlo, pero lo dijo.
No puede detenerse,
aunque sea lo único que quiera.
No hay risas. No.
Va a morir. Muere
por sus chistes, por los que le sientan bien.
Daría su vida por volver a contar sobre los chicos molestos
que se pierden en las playas y hacen sufrir a los papás
que después terminan encontrándolos en un maremoto de risas
y cómplices gorditos e inocentones.
Quiere contar esos chistes.
Muere por decir uno de Jaimito.
Pero no puede.
Quiere una bufanda para hacer una gracia que despierte carcajadas.
No hay.
Risas, no hay.
Muere.
Muere por el chiste que está diciendo también.
¡Quiero hacerlos reir! (dice)
¡Piedad! (pide)
¡¿Qué te hice lengua?!

Yo sólo quiero hacer reír…
Soy un bufón,
bailo para que los demás
no tengan que bailar…
Bailo…

Las sábanas de Jorge
transpiran pesadillas.
No hay nada peor para un comediante
que las verdades jamás dichas.
Es tiempo ya…
Jorge, despertate.
No quiero escribir más esta pesadilla.
En la mesita de luz te esperan
chistes sobre las vacaciones
y sobre lo gorda que es tu abuela.

Ya que estamos te pregunto:
¿Cuánto sale una entrada
para ir a verte?

jorge

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Autor: Matt Lo Cascio

Me defino como un artista que interpreta los ruidos que me rodean para transformarlos en historias absurdas, realistas, surrealistas, siempre manteniendo una mirada crítica, y muchas veces cínica sobre la sociedad a la cual (dicen) pertenezco.

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