¡Adios a Wes Craven!

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Poema: DÍA DEL PADRE

Otro de los textos que encontré entre las carpetas. Uno que dejé ahí para desarrollar más tarde. Entendí que no hay nada más que desarrollar, dice demasiado en pocas líneas. Este texto se titula “Día del Padre”:

Hoy no.

Y si se muere

Quizás me arrepienta.

Pero hoy no.

Ayer sí

Y fueron muchos.

Pero hoy…

No.

Poema: HERMANO

Estuve reorganizando todas las carpetas y fui encontrando algunos poemas y borradores de cuentos que, en su momento, decidí archivar para re-trabajar. Pero hoy siento que no necesito reescribirlos ni nada por el estilo. Son textos que surgieron a partir de algunas emociones fuertes. Quizás nada que ver con el tema del que terminé hablando en cada uno de esos textos, pero bueno, sabemos que los detonantes de historias no siempre se corresponden con la historia final. Los voy a publicar en este blog con la idea de que no se pierdan entre mis papeles, o en el tacho de basura. Este es el primero de varios. Se titula “HERMANO”

Soltó mi mano
y aprendí a caminar;
Hermano,
me dijo,
me voy lejos
tanto que
para encontrarme
debes cavar.
Cavar.
Profundo.
En tus recuerdos.
En esos
donde yo tenía tu mano
apretada
para que no te alejes de mí.
Hermano.

Después de tantos años, me dijo:
Yo también aprendí a caminar
cuando soltaste mi mano.

 

Nicolás de Armstrong, un deportista que pudo ser más y…

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Nicolás de Armstrong

Después del cáncer vino el miedo a no poder montar jamás una bicicleta. Un testículo menos no debería ser problema para un oficinista, pero para él podía significar el final de su carrera. Empezó subiendo la escalera de a un pie por vez. Primero el pie izquierdo, después el derecho. Escalón por escalón. En un lapso no mayor a los tres años, Nicolás de Armstrong estaba en la cima. Veía el mundo con ojos victoriosos que reflejaban el brillo de las medallas obtenidas en los Tour de France. Inspiró a toda una generación de deportistas y luchadores por la vida, hasta que un día la cima dejó ver el hierro frío del tobogán. Nicolás cayó. Nadie lo esperaba en la otra punta del tobogán y el impacto fue duro, tanto que hizo que sus medallas se perdieran.

Una encuesta realizada en el 2013 dio como resultado que el 85% de sus vecinos opinaba que el problema de Nicolás había sido empezar con el pie izquierdo. Diferente sería hoy la historia si lo hubiera hecho con el pie derecho.

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Elena Memba

En el final surgió el principio

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¡Bienvenidos al burdel ambulante! Solo para locos. La entrada cuesta la razón...