Crónica: David Gilmour en Argentina

Apenas se hace de noche y amanece con los primeros acordes provocados por los dedos del Mago. Podría haber escrito Hechicero, suena más poderoso, pero tiene una connotación diferente; le queda mejor a Roger, el mismo que hasta hoy sigue gritando por la caída de los muros, ese muro eterno y récord, ese muro que le siguió a uno de los grandes discos de la historia de la música… Muro que recordé al ver la cantidad de pantallas mal ubicadas a lo largo de todo el campo. Fue una tragedia. Todos coincidían en que era un recital para verlo sentado en el césped, pero todos corrieron y se pararon junto a la valla. Todos los que votaron a Macri hablaban del cambio, pero ninguno ayudó a los que no podían ver, ni siquiera al chico que estaba en sillas de ruedas —
Pero… Volviendo a la fantasía,

roger watersRoger es el hechicero,
David es el Mago.

 

 

Cincuenta pesos un vasito de Coca Cola.
Cincuenta pesos una botellita de agua.
Cincuenta pesos una Saladix.
Cincuenta pesos un caramelo.
Sarmiento* voló de un lado a otro toda la tarde. Si uno investiga el dorso de la entrada no dice nada acerca de que no se puede ingresar con alimentos al predio (negocio). Si uno no puede comer una salchicha o una hamburguesa o un choripán puede morirse de hambre tranquilo, tirarse al piso, y escuchar algo de Floyd para hacer ameno el camino (negocio). Pero por suerte los Sarmiento se calmaron.

Vino la noche, y con la noche el amanecer.

 

David-Gilmour-photoLas luces se apagaron. Los gritos aturdieron. Los celulares se encendieron. Las cámaras se desempolvaron. De
un momento a otro sonó ESA guitarrita. Esa que tanto tiempo escuché en los discos: 5AM, del disco Rattle That Lock, algo que no me animé a escuchar, y que no me voy animar a escuchar. Hay magia en ese instrumento, y en esos dedos, que también son instrumentos. El Mago comenzó su show. Un paseo para dormir un poco y sentir el fastidio de la gente porque no podía ver, o porque la foto CON FLASH no le salía bien. Los comentarios de un fanático que a todas las canciones le ponía un prólogo, el mismo prólogo para todas: esos acordes únicos, transparentes, livianos, pesados… no hay dudas, es Shine on you creisi daiaimond. Y no era Shine On, era RATTLE THAT LOCK. Y siguió con otra del último disco, FACES OF STONES, y el mismo prólogo chamuyero del chabón, al oído de la novia, que creía que Bridges of Babylon era un disco de Floyd.

Mientras tanto, los buscadores de Sarmiento interrumpieron todo el show al grito de “AGUA, FRESCA EL AGUA”. Fresca, para que no sientas que te falta la mitad del sueldo después de comprarte un chori y una Coca.

Después del momento reiki, de tres canciones de cuna al hilo, se vino uno de los greatest hits: WISH YOU WERE HERE y por fín me desperté. Me olvidé de todo lo que me rodeaba, excepto del idiota que aun viendo que salían las nucas de nosotros sacaba fotos con flash. Pero nada podía romper la magia de ese momento. Explosión lunar, diría Belu Francese, explosión lunar, shuvia de pinkfloicitos, y el momento que resume lo que fue la noche del 18 de Diciembre en el Hipodromo de San Isidro:

Tenía delante de mí a Padre e Hijo. En el momento que comenzó a sonar WISH YOU WERE HERE el Hijo mira al Padre con esos ojos de no poder creer lo que está ocurriendo y le dice: gracias por traerme. El Padre, llorando, le responde: gracias a vos por venir conmigo.

COMPARTIR
es la palabra que marcó la noche.

 

Compartir, con la gente que uno quiere, las cosas que los emociona. A veces es un recital, otras una película, otras una salida al parque. COMPARTIR es la palabra mágica que salvó mi noche. Porque estaba ahí con amigos, con los que de verdad gustan de esa música y disfrutan de escuchar en vivo algo tan increíble como lo fue ASTRONOMY DOMINE (a mi parecer la joya de la noche). Y en compartir están las emociones, los delirios, los momentos mágicos que se quedan impregnados en nuestras mentes, la shuvia de Floyd que mancha todos los recuerdos…

Pero… las impresiones del recital se aflojan con el paso de los días, y no puedo evitar pensarme como un conejo de mago. Pero no los de ahora, que no sufren cuando hacen el truco, sino los primeros que usaron para el momento de prueba y error; los que sufrieron. Eso es lo que soy en conclusión: un conejo a merced de los magos y hechiceros. Y si voy a sufrir, prefiero hacerlo con el Hechicero Roger.

Aquí termina esta crónica tendenciosa y contradictoria. No voy a hablar de nada más, porque para Shine On, High Hopes o para las demás canciones, estaba totalmente perdido en la psicodelia de los flashes y comentarios, y de la magia de esa guitarra única.

Gilmour en Argentina. Quién sabe cuándo volverá.

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God Save The Queen.


* Sarmiento se le dice comúnmente al billete de 50 pesos argentinos por tener la imagen de Domingo Faustino Sarmiento.
A modo de postdata: fue mi último recital de estos gigantes. La gente sigue demostrando querer ser más que al artista. La salida del Hipódromo fue bestial, peor que se te caigan las torres gemelas encima tuyo.
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