El Príncipe

El Príncipe

Fue testigo del nacimiento y de la caída de muchas ciudades. Vio como los enfermos murieron esperando una promesa de cura. Olió la carne de las mujeres que ardieron por levantarse contra las creencias. Contó las cabezas que cayeron por contradecir lo que algunos decían. Estuvo en Nagasaki e Hiroshima. Explotó en la embajada. Lloró por las bibliotecas incendiadas. Ardió en furia. Se alzó contra su creador, y por eso lo condenaron a caer; a una eternidad de fracasos. A trabajar como Hendrix, Gandhi, Oesterheld, Mandela, para que el crédito se lo lleve ÉL, el que todo lo puede: el presidente de los Estados Unidos de la vía láctea.

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