El niño que despertó en una dimensión en donde todas eran su madre

Giraba y giraba y contemplaba en cada giro la maravillosidad de ese lugar que era sólo para él. Allí todas las madres tenían chocolates para regalarle. El niño sonrió con sus pícaros ojitos y preguntó: “Mamá… ¿Puedo ir con las otras Mamás?”. Ella, con las manos vacías y esa mirada que usan las madres para decir “no”, le susurró al oído con voz de cascabel: “Yo no soy tu mamá”. Y se alejó.

Autor del relato: Matt Lo Cascio
Photo by Michał Parzuchowski on Unsplash

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