PRIMERAS NOTAS SOBRE LOS TIEMPOS QUE (se) CORREN

Somos la generación que mira televisión mientras caga. Y estamos orgullosos de decir, cada vez que podemos, que no tenemos televisor en casa. Como si la televisión sólo se viera en el televisor. La palabra clave es: pantalla. ¡Ey! Somos millenials. Vemos lo que queremos a la hora que queremos y en el dispositivo que se nos antoja. Pero como buena generación que somos, no nos guardamos este derecho sólo para nosotros. Mi padre, un baby boom de la ostia, puede elegir qué, cuándo y dónde ver una película. Tiene la posibilidad de repetir hasta el hartazgo sus films favoritos: Desaparecido en acción y Alerta Máxima. Una dosis infinita de la filosofía de Steven Seagal con el poder resolutivo de Chuck Norris. Pese a su elección costumbrista y de mierda, puede elegir. Una persona que creció con ocho canales en su tv, hoy puede elegir. Pero…

Mi Padre no soy yo. Tuvo siete hijos con tres mujeres diferentes. Cuando tenía mi edad ya habían nacido cuatro de ellos, uno era yo. Y yo, a mi edad, no tengo ninguno. Mi madre usa el dicho “no tenía con qué entretenerse” como una manera de perdonarlo a mi padre por haber tenido tantos hijos (o estar follando todo el tiempo como se cree). Nosotros hoy decimos que no sabía cómo cuidarse para no seguir trayendo hijos a este mundo, con el peligro que nazca uno que proclame que la tierra es plana. No sirve como excusa, porque follar, follamos todos, aunque exista el entretenimiento. Y la conciencia es otra. Pero algo de razón tiene esa frase: “no tenía con qué entretenerse”

Una pareja está por follar. Uno va al baño. El otro, mientras espera, mira un episodio de Rick and Mortys. Cuando regresa del baño, desnudo y exhibiéndose sensual y sexual frente a la pareja, ésta no hace más que reírse de alguna ocurrencia de Rick, o de Mortys. La tensión sexual disminuye y aumenta la tensión arterial de quien, habiéndose tomado la molestia de hacer más candente la noche, decide fingir que nada ha pasado. Enciende su móvil y mira otra vez el capítulo de Friends en el que Rachel hace algo. Cuando el capítulo de Rick y Mortys termina, se dispone a follar, pero es tarde, la pareja que ha quedado desnuda y mirando Friends, se ha dormido. Riesgo de embarazo: cero. En este caso se cumple con la ley máxima de mi madre que se puede resumir en: si tienes con qué entretenerte, no tendrás hijos.

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