Nenes – Caleidoscopio (II)

el Paisaje de cemento
se transforma en luces
y pequeñas calles de colores.
En cada una de ellas hay Nenes
vestidos con preocupaciones
heredadas del capitalismo.
Inmóviles en las vidrieras del shopping
condenados a vivir en un mundo miserable
controlado por muñecos articulados.

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quince veces quince (caleidoscopio I)

I)

Quince veces le clavé el delineador de ojos en el ojo derecho. Dieciséis ahora. Con precisión de cirujano con Parkinson, con la fuerza de un oso. Diecisiete. Mis dientes brillan en la oscuridad del rincón más iluminado de la cocina. Dieciocho. Diecinueve. Clavo. Clavo. Me río, me asusto, vuelvo a reír como si fuera un niño que se sube por primera vez a la montaña rusa. Sonrío, y el eco de la sonrisa empuja una vez más el delineador. Veintidós. El ojo sangra lágrimas que siempre negó. Veintitrés.

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Un espectáculo de comedia alternativa

Calígula, el musical

Bueno, hace bastante que no posteo, ya casi dos semanas desde que salí de la red para irme de vacaciones. Pero vacaciones completas, sin celular, sin computadora. Sólo con lápiz, papel y las obras “Calígula” de Camus y “Calígula” el musical de Cibrián-Mahler. Así se pasaron los días, entre diferentes pero similares interpretaciones de aquel emperador que ha dejado marcado a fuego su paso por Roma. En fin. Que la obra de Cibrián ha tomado mucho de la de Camus es una gran verdad. Al parecer cuando la quiso realizar no le dieron los derechos, entonces decidiose Cibrián a realizar su versión. ¡Y qué bien que le fue!

¿Por qué mencionó dicha obra?

Porque me sumé a un hermoso equipo para trabajar dirigiendo a los actores en Calígula, pero la de Cibrián. Así arrancan las no vacaciones de este 2016. Ahora inmerso en el mundo de la ¿tragedia? musical.

¡¡Y lo mejor de todo es que la hacemos a beneficio de la Asociación Civil VOX!!

Estamos en etapa de casting. En breve seguiré hablando del avance de la obra.

¡Adeus!

De mis deseos de volver al Stand Up y George Carlin

Cuando empecé en el mundillo de la comedia Stand Up no lo conocía. Ni a él ni a Bill Hicks, ni a Ricky Gervais, mis tres comediantes de cabecera. Hace casi un año que me retiré del stand up, cansado un poco quizás de remar tanto contra la corriente.

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Pero…

volví a ver los videos de George Carlin y me dieron ganas de subirme a cualquier escenario a escupir algunas verdades disfrazadas de situaciones cotidianas.

Para que se den una idea, George Carlin es ese tipo de comediantes que quiero ser. Es ese tipo de comediantes que sólo surge una vez cada tanto. Ácido como ningún otro. Un tipo inteligente cuyo cerebro funcionaba a una velocidad distinta a la de cualquier mortal.

El motivo de este post es el de compartir un fragmento de una entrevista para la revista Playboy en 1982 que encontré en El Blog de Arena. El fragmento es un destello de la grandeza de este tipo:

“Hay dos maneras de pensar acerca de esta existencia que tenemos. Una de ellas es que es miércoles y son las tres y cuarto y estamos hablando aquí en mi casa, y a las cuatro tengo que dejarlos para otra reunión. Ahora, eso es una realidad. Pero hay otra realidad. Estamos en el sistema solar de una estrella de segunda clase, a tres cuartas partes de la salida en un brazo espiral de una galaxia media en una cosa llamada el Grupo Local. Y la nuestra es sólo una de miles de millones de galaxias, cada una de las cuales tiene miles de millones de estrellas. Algunos sistemas de estrellas son binarios y podría haber un planeta que girara en torno a un centro de gravedad entre dos estrellas binarias. Así que tendrías dos amaneceres y dos puestas de sol cada día. Una podría ser una gigante roja, la otra una enana blanca… dos soles de diferentes tamaños, en forma y color en el cielo. Y puede haber otros planetas y otros cometas. En otras palabras, a la mierda el miércoles y a la mierda las tres y cuarto; a la mierda la cita de las cuatro; a la mierda los Estados Unidos; a la mierda la Tierra. Es todo una mentira temporal. Me gusta pensar en que estoy aquí y no pensar en la estructura corporativa, no tener que preocuparme por la libertad y no tener que preocuparme por las armas. Elegí una vida de ideas. Eso me entretiene. Eso es lo que me nutre.”

¡Larga vida a George!