Carta abierta del Sindicato de Obreros Portuarios a la poetisa Emily Dickinson

Señora Dickinson, porque sabemos ser corteses, en ocasión de que la hija del compañero García le comentara unos versos suyos que oyó en la escuela:

Multiplicar los muelles
no disminuye el mar.

El compañero los trajo a la asamblea. Por un lado estamos con elecciones en el sindicato y, por otro, en plena negociación con la patronal, ¿me entiende?
– ¿A qué se mete ésta? alzó la voz más de uno.
En este país, señora Dickinson, hay treinta mil obreros portuarios, treinta mil familias… no es que los puertos dan lo mismo, ¿me entiende?
– ¡Si la Dickinson quiere decir que el misterio es irreductible que lo diga así y listo!
– ¡Si la pena no se alivia con palabras ni poemas… que lo diga así! ¡¿Para qué nos empioja a nosotros?!
Apoyaron otros compañeros.
– Si ella estuviera en un algo de poesía y le caemos a decir: “Bla bla bla bla bla…” , mientras leen, no les gustaría.
Ahí hubo que calmar a los compañeros, no sé si me explico. Algunos ya se estaban parando, nos llevó un rato.
– Además el mar seguirá igual de grande, pero de los puertos salen embarcaciones para navegarlo (aplausos)… gracias a los puertos hay dónde lanzarse a la mar (más aplausos)… y tener un lugar de regreso,(más y más aplausos)… gracias a los puertos el mar… el mar sigue igual de grande… pero es un mar amigo.
Ahí los compañeros se pusieron de pie con los ojos envueltos en lágrimas… porque todos tenemos algún compañero que murió en una tempestad, ¿me entiende? Ahí uno siente que ni los barcos, ni los puertos, ni nada ayuda nada.
Pero, entonces, un compañero preguntó si eso no venía a ser lo que usted dice de las palabras y la vida o del misterio. Se produjo como un murmullo. Se leyó de nuevo, y se hizo un silencio que ni le digo.
Y mire que los compañeros son gente acostumbrada al trabajo rudo, no sé si me explico. Y ahí los tenía, Emily, con la cabeza baja, las manos cruzadas al frente. En ese mar de silencio, perdón si me meto en lo suyo, todos nos incorporamos, y un compañero, con un puño en la garganta, que en nuestro medio podría ser otra cosa, pero me refiero a que con la voz emocionada pronunció:
– No… aumentar los puertos no disminuye el mar.
Como diciendo que uno busca una seguridad que es imposible, y uno se engaña, Emily, nos la jugamos igual todos los días.
– ¡Viva la compañera Dickinson!
Gritó otro, y la asamblea le dedicó un aplauso de brazos alzados. Y es por lo que se le extiende la presente, Emily, como testimonio a su sensibilidad hacia la lucha cotidiana y la vida de un trabajo como el nuestro, que nunca se reconoce. Y por resolución F233/12 se la incorpora en las firmas documentales.
Con respeto la saluda

Faustino Gasso
Prosecretario Adjunto del Sindicato Nacional de Obreros Portuarios
Multiplicar los muelles
no disminuye el mar.

 

Autor: Luis Pescetti
fuente: www.luispescetti.com/

Concurso “Javier Adúriz” de poesía y “Camus-Onetti” de narrativa (Ediciones Del Dock)

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BASES
:. Podrán participar todos los escritores mayores de 18 años residentes en Argentina con una obra rigurosamente inédita (no publicada en ningún medio gráfico o digital) escrita en castellano, de tema libre, que no haya obtenido premios, menciones, haya sido finalista y/o se encuentre pendiente de fallo en otros concursos. Ediciones Del Dock se reserva el derecho de descalificar cualquier trabajo que no cumpla con la totalidad de los requisitos solicitados y de resolver, del modo que crea más conveniente, los imprevistos que pudieran surgir.
:. Para ambos géneros, el premio será la publicación del libro ganador en Ediciones Del Dock. El autor premiado se llevará 100 ejemplares de la obra.
:. Es restricción de estas bases la participación en un solo género.
:. Los autores premiados serán notificados durante el mes de julio de 2016.
:. Los envíos serán recibidos desde el día 1/3/2016 hasta las 0 horas del 31/5/2016 únicamente por correo electrónico.
ESPECIFICACIONES PARA NARRATIVA:
Presentación del material: se presentarán dos archivos denominados con el título de la obra y el seudónimo utilizado y diferenciados como “libro” (incluir en la primera página el título de la obra y el seudónimo del autor. Contenido: una nouvelle inédita, de temática libre, con un mínimo de 70 y un máximo de 100 páginas, hojas tamaño A4, numeradas en margen inferior derecho, en letra Times New Roman cuerpo 12, interlineado doble) y “datos” (donde figurarán los datos del participante: nombre y apellidos, escaneo del DNI con foto, correo electrónico, teléfono, dirección, código postal. Se añadirá una leyenda: “Declaro que el material enviado es rigurosamente inédito y no se encuentra pendiente de fallo en ningún otro concurso”, que tendrá carácter de declaración jurada). Enviar a: prensa@deldock.com.ar En el “asunto” del mail, aclarar: concurso narrativa.
Jurado de narrativa: Ángela Pradelli- Vicente Battista- Mariana Travacio
Jurado de pre-selección: Gloria Arcuschin- Carlos Pereiro
ESPECIFICACIONES PARA POESÍA:
Presentación del material: se presentarán dos archivos denominados con el título de la obra y el seudónimo utilizado y diferenciados como “libro” (incluir en la primera página el título de la obra y el seudónimo del autor. Contenido: un libro inédito de poemas de temática libre, con un mínimo de 400 y un máximo de 700 líneas, hojas tamaño A4, numeradas en margen inferior derecho, en letra Times New Roman cuerpo 12, interlineado 1.5. No podrán superarse las 70 páginas) y “datos” (donde figurarán los datos del participante: nombre y apellidos, escaneo del DNI con foto, correo electrónico, teléfono, dirección, código postal. Se añadirá una leyenda: “Declaro que el material enviado es rigurosamente inédito y no se encuentra pendiente de fallo en ningún otro concurso”, que tendrá carácter de declaración jurada). Enviar a: prensa@deldock.com.ar En el “asunto” del mail, aclarar: concurso poesía.
Jurado de poesía: Irene Gruss- Jorge Aulicino- Santiago Sylvester
Jurado de pre-selección: Elena Anníbali- Griselda García

¿Leer un libro por día?

Acabo de leer un artículo donde se habla sobre la lectura de los libros a razón de ¡UNO POR DÍA!

Aunque el libro sea corto, da la impresión de que para hacerlo hay que ser muy fanático de la lectura y no procesar lo que los libros nos dan. No hay lugar para masticar, casi que no hay lugar para el placer de disfrutar de un libro, sí de la lectura, pero no de un libro.

¿Qué opinan ustedes? ¿Está bueno leer de la manera que ofrecen en el siguiente artículo?

(hacer click en la imagen para acceder al artículo)

Sin título

Ojo, no digo que todo el artículo sea una locura. Yo por lo menos concuerdo con el asunto de los libros extensos porque suelo hacerlo. Leo una cantidad de páginas y sigo con otro libro mucho más corto para no agotarme.

Pero lo cierto, es que de solo pensarlo, me cansa. Leer seis libros en la semana. No es que sean apuntes de una materia.

En fin… soy vago. ¡Vale!

 

Yamil Dora – Un hombre encima del Mar

8

habría que saber matar

en seco cualquier diciembre

dejar crecer el silencio

pegar un salto hacia abril

si tuviese enfrente algún dios

y con él hablara sentado

le haría oler un enero

su horrible olor a morir

 

Yamil Dora (1971, Casilda, Santa Fe)

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Colección “La verdad se mueve” de Ediciones Del Dock (click en la imagen para ir al sitio de la editorial)

Llorar, antes de sentir


Sábado 11 de Julio, 2015:

Primero fue la lágrima…

Cerré el libro y miré por la ventana. La lágrima siguió cayendo. No quise frenarla, quise entenderla.

Si bien tengo algunas (muchas) lecturas pendientes, como por ejemplo “La Falsa Pista” de Henning Mankell o “Crónica de una resurrección” de Lucrecia Mirad, me reencontré con un libro especial. Fue el lunes, cuando acomodaba la biblioteca. Escuché una vocecita que me decía al oído “… la temperatura a la que el papel de los libros se inflama y arde”. Ahora estoy seguro de que eso no fue lo que en verdad escuché. Así como también estoy seguro de que hay partes de esta letra torcida por los baches que no voy a entender cuando quiera pasar esto a la PC. En realidad debo haber escuchado algo como “leeme”, y mis oídos, enamorados de la letra de Bradbury, me llevaron a esa página.

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Primero fue la lágrima, ya lo escribí más arriba. Cerré el libro en la página 19. Lo cerré para entender: ¿Por qué fue la lágrima en primer lugar?

Devoré las primeras páginas de Fahrenheit 451 como si no hubiera comido por meses. Con mucho hambre y la inocencia de quien no ha leído esta obra, aun habiéndola leído incontables veces. El lunes lo encontré. Hoy lo abrí. En el colectivo, la línea 143. Iba apurado y descontrolado. Quizás para que no le descuenten el sueldo por haberse retrasado en algún tramo. No importa. Me devoré las primeras páginas como si estuviera necesitando ese futuro literario pero tan cercano a esta realidad. Cerré el libro en la página 19.

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Primero fue la lágrima. Y después sentí. Sentí tristeza. Un vacío enorme, lástima. Pero lástima por mí, que me dejo llevar por la velocidad a la que se mueve el mundo. ¿Un manchón verde? Pasto. ¿Un manchón blanco? Casas. Salió la lágrima, aun sin sentimiento. Rápida, como apurando un proceso de tristeza que niego. No tengo tiempo para estar triste. No hay tiempo. No tenemos tiempo, nunca. No sé responder con claridad cuando me preguntan ¿por qué no tenés tiempo?. No lo tengo, punto. Es como la religión de mi barrio, uno hace lo que Dios dice que hay que hacer y punto.

Primero fue la lágrima. Si no miraba hacia afuera por la ventana quizás no habría sentido tristeza, y la lágrima, ahora, formaría parte de una molestia ocular o algo por el estilo. Formaría parte del olvido inmediato. No existiría siquiera este escrito, ni los boletos en los que lo estoy escribiendo.

Primero fue la lágrima, después la tristeza.

Técnica Alexander: “El cuerpo recobrado” por Michael Gelb

¿Cuántas veces nos sentimos dominados por algo extraño y nos quedamos sin fuerzas para levantar los brazos? ¿Cuantas veces nos quedamos sin voz cuando más lo necesitamos? ¿Y esos dolores de espalda? ¿Y los del cuello?

El libro (anunciado en el título del post) funciona como una especie de apunte para todo aquel que quiera comenzar a cambiar sus hábitos. Desde un simple movimiento de los dedos mal hecho hasta la correcta postura de la columna al sentarnos o al tocar cualquier instrumento. Todo es importante a la hora de realizar cualquier tipo de acciones, y lo más importante, todo problema tiene una aparente solución. Todo depende de nuestro nivel de observación, principalmente sobre nosotros mismos, y también de conseguir algún profesor que nos guíe en estos nuevos ejercicios.

¿Qué es la técnica Alexander?

En http://tecnicaalexandermarieta.wordpress.com podemos leer sobre esta técnica. Ahí mismo escriben que  “es un método para ayudarse a uno mismo. Su propósito es el de ayudar a la gente a evitar hacer cosas que son perjudiciales para su bienestar general. El método es único porque, a diferencia de la mayoría de métodos que recomiendan qué o cómo hacerlo, éste enseña qué no hacer y cómo evitarlo. Por lo tanto la Técnica requiere, antes de nada, una demostración práctica, transmitiendo la experiencia de qué acciones son incorrectas; y luego una clara instrucción sobre cómo se pueden evitar.”

¿Quién es Alexander?

F. Mathias Alexander fue… Mejor los invito a que lean el libro que escribió Michael Gelbs sobre el tema. Más abajo les dejo un link desde el cual pueden descargarlo por si no llegan a conseguirlo en alguna librería amiga.

Hagan click aquí para descargar El Cuerpo Recobrado por Michael Gelb