Dis(culpa

el perdón divino libera

y esclaviza

 

libera de culpas sangrantes

y exorciza crímenes inexpugnables

 

muchos creen en Dios

para disculparse por haber sido humanos

 

ganarse un lugarcito

junto al trono de oro y cielo

 

yo, en cambio, vivo pecando

para disculparme por haber creído

027-365w

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Fragmentario

trofeo

Vengo de un futuro que acaba de pasar.

Soy Fragmentario.

Vivo en el eje de separación
de dos realidades idénticas.
Descifro el lenguaje de los espejos.
Cada reflejo que intento resolver
se roba una parte de mi todo.

La realidad se divide en
Realidad y Realidad.

No es sencillo vivir entre tanta simetría.
Hallarse incompleto y desaparecer entre tantas realidades
deseando que ese reflejo que nos desarma, no sea el último.

Ser Fragmentario es triste.

Nos vamos de este mundo de a pedazos
dejando un universo de teorías acerca de qué es la vida
pero ningún recuerdo de haberla vivido.

Abuela…

FILOSOFÍA DE ABUELA VIUDA

 

Volver se vuelve de muchos lugares
menos de la vida.
Una vez que naciste
el recuerdo que tienen los otros de tu llanto
no te permite morir.

 

Matt Lo Cascio

Charles B.

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CHARLES B.

Ayer ví a Charles B.
llevaba una bolsa de mano deshilachada
de la que asomaban un par de ojotas rotas
reparadas con clavitos.
Tenía várices marrones a punto de explotar,
el pecho desinflado por el cansancio de la rutina.
Dio una palmadita en la espalda a un nene
que iba de un lado a otro gritando con furia,
pisando pies, saltando, chocando,
bailando, tirándole con los juguetes a todos.
Se secó la transpiración de la frente
y volvió a palmear al nene con la mano transpirada.
El nene lloró.
La madre armó un escándalo:
que quiso violar a su hijo, gritó.
La gente miró hacia otro lado.
Charles B. lloró
como un niño con una camisa del Correo Argentino.
Lloró y armó un escándalo:
que el nene lo quiso violar a él, gritó,
la gente miró hacia otro lado
Charles B. golpeó al chico con las ojotas en la espalda.
El nene dejó de llorar.
La que lloró después fue su madre.

Charles B. se fue sonriendo,
aunque los que miraban hacia otro lado
digan que se fue llorando.

Matt Lo Cascio

poema: REIKI (parte 4)

tengo una palabra atravesada en la garganta
las manos quieren extirparla, pero no se lo permito
quiero saber cuál es, qué quiere decirme
absorví las piedras con mis chakras
soy uno con todo lo que me aleja
mis padres no aparecen en la explosión visual
el ángel aletea pero no puede volar
está fijado a la cruz de cemento que hay en el techo
hay un muerto en sus ojos
soy un águila
me como al muerto
mis padres sentirían orgullo
(pero) no están
soy uno duplicado en uno
la foto de mi adolescencia no tiene barba ni sexo
andrógino
una ráfaga de alma se impregna en la foto
soy uno original en uno
caigo en cuadrados
en ningún ladrillo, en ninguna mancha, en ninguna sombra, en ningún grito, en ninguna luz,
en ningún pensamiento
hay blanco
pero veo todo blanco
tengo la garganta seca
una palabra atravesada
no quiero que las manos la quiten
quiero saber qué dice
el agua dejó de ser agua14480716_565117870342424_2028304359082173150_o

poema: REIKI (parte 3)

el pasillo del colegio donde perdí tres dientes
se acorta, se alarga, se acorta,
como un bandoneón mudo
se alarga el fuelle de ladrillos
se acortan las puertas
se estira de nuevo, se rompe y caigo
en un ómnibus con asientos de ventanas
lleno de Grises con máscaras transparentes, agrietadas,
una guitarra se filtra entre las grietas
los Grises no oyen la música
son inmunes a los acordes
el agua fluye entre las campanadas
podría ser Pink Floyd sin Pink ni Floyd
el agua fluye entre los parlantes
un gato pardo tiene un muerto en su mirada
la vista fija en una pared vacía
proyecta la sombra de la inmortalidad
escapa de mis manos mortales
antes de compartir el secreto
de la vida eterna

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poema: REIKI (parte 2)

el mundo cambia de dirección
boca arriba en la camilla
el ventilador marcha hipnótico
un ángel con alas de barrilete cierra mis párpados
el agua viaja entre las piedras de un parlante a otro
el ángel huele a naftalina
mi abuela olía a naftalina después de que murió mi abuelo
la guerra olía a naftalina antes que se llevara a mi abuelo
siento las manos sobre mi pecho
el ventilador gira, se mece conmigo en sus brazos
me hundo en recuerdos que no son míos
el mundo cambia de dirección
no siento la camilla

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